En un café cualquiera...
Me siento cada día en la misma mesa, en el mismo café. Le sonrío a la camarera cuando se acerca a tomarme la comanda. SIempre pongo sobre el frío marmol mi teléfono móvil, el cual apago por si acaso se le ocurre a alguien molestarme. Pido lo mismo. Entre la chica y yo hay cierta complicidad. Un día de estos le diré que me recuera mucho a una persona que dejó surcos en mi alma con el arado de su sonrisa de niña triste. Bebo deprisa. Pienso que me gusta que el día sea más largo, que el calor empiece a asomarse tímidamente a mi ciudad de ríos escondidos. Pago. Me voy. Lo hago con la sensación de que es la primera vez que vivo este momento. Le digo hasta mañana a la camarea.

yoasolas dijo
El titulo del blog, viene por la canción del maravilloso Quique González?
Si uno no se hunde con esa canción, es que no es humano.
16 Marzo 2006 | 07:03 PM