Es algo que siempre me gusta hacer cuando no conduzco. Al adelantar a otros coches, miro las vidas que llevan dentro. Cada uno con su pensamiento en el aire. Como yo. En ocasiones cruzamos las miradas y, por un instante, sus vidas y la mías forman parte unas de otra. Pero ese segundo pasa y todo se olvida. En un momento las rutinas de nuestros pensamientos vuelven a dominar nuestros sueños. Y seguimos conduciendo.
servido por Juanjo
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Todo está en su sitio. Quizá alguna zanja más que antes, pero todo por aquí huele igual, sabe igual, se ve igual. Por aquí, por este sur más frío que otros sures, pero tan hermoso como cualquier sur, todo está igual.
servido por Juanjo
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Es dulce el sabor que deba tu piel en mi lengua. Un sabor como a recién duchada. Te miro mientras mastico tu sabor. Te peinas, huyes a través del espejo. Ni siquiera sabes que te observo. A veces pienso que no sabes ni que existo.
Estoy tumbado en una cama con las sábanas revueltas. Sus arrugas se confunden en mi cuerpo que te extraña. Dormir solo es demasiado aburrido, demasiado largo. Dormir sólo hace que me pierda en el espacio de mi casa y que mi respiración me dé réplicas extrañas.
Esta mañana me levanté con la sensación de tu sabor en mi boca. Debí soñarte el día que más te echo de menos.
servido por Juanjo
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Me siento cada día en la misma mesa, en el mismo café. Le sonrío a la camarera cuando se acerca a tomarme la comanda. SIempre pongo sobre el frío marmol mi teléfono móvil, el cual apago por si acaso se le ocurre a alguien molestarme. Pido lo mismo. Entre la chica y yo hay cierta complicidad. Un día de estos le diré que me recuera mucho a una persona que dejó surcos en mi alma con el arado de su sonrisa de niña triste. Bebo deprisa. Pienso que me gusta que el día sea más largo, que el calor empiece a asomarse tímidamente a mi ciudad de ríos escondidos. Pago. Me voy. Lo hago con la sensación de que es la primera vez que vivo este momento. Le digo hasta mañana a la camarea.
servido por Juanjo
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Mi casa huele a vacío. Las paredes tienen un eco especial desde hace tres días y las puertas parecen cerrarse con una mayor resonancia. Es curioso, mientras estoy solo, un pájaro pretende entrar en el torreón estrellándose contra la venta. CUando me acerqúé a abrírsela, huyó.
servido por Juanjo
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Cada vez que suena eses invento con el que el maligno purueba su existencia y que los humanos bautizamos con el penoso nombre de despertador, comprendo menos cómo fue tan fácil para Armstrong dar ese pequeño paso para la humanidad en la luna y, sin embargo, el gran paso que supone para mí salir de la cama.
Incomprensible.
servido por Juanjo
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Continuamente miraba el móvil. Era casi enfermiza esa obsesión de enceder la lucecita de la pantala cada cinco minutos para ver la hora, el día, la foto del salvapantallas... Cualquier excusa era buena para encenderlo. Trastearlo era una especie de tic nervioso. Lo hacía, pero no pensaba en lo que su móvil podría pensar al respecto. Claro. Cómo va a ocurrírsele que su móvil podría pensar. Un aparato no tiene vida, no puede sentir, pensar... Siempre con los prejuicios humanos. Sin embargo, su teléfono móvil estaba agotado de que no lo dejara descansar. Se ponía en contacto con él madándole mensajes que su dueño no era capaz de ver: la batería se iba agotando con mayor rapidez, se apagaba solo buscando el reposo que su amo, cruel y desagradable, no le daba.
Un día, cuando el miserable dueño miraba, miraba y miraba sin descansar algo sucedió. No hubo testigos. Sólo una luz blanca, un golpe y un silencio. Cuando todo volvió a la normalidad, la habitación estaba igual. Salvo que el miserable yacía sobre su cama, sin vida. En ese momento entró un mensaje en el móvil. Decía: que nadie me moleste. Pretendo descansar.
servido por Juanjo
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Al caminar por la tardes por las destrozadas aceras del centro de mi ciudad, siempre tengo la sensación de que alguien me sigue. Acelero el paso, pero lo sigo sintiendo. Entonces decido levantar mi sombra y esconderme bajo ella. Es divertido cómo la gente observa una sombra sin cuerpo que la proyecte. Sin embargo, no logro ver a mi perseguidor.
servido por Juanjo
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